A la mayoría de los morrtales nos apetece normalmente tomar algo dulce después de comer, o simplemente entre horas, y esto en veranos a veces se intensifica. Por eso, tenemos que controlarnos, y si además hacemos los productos nosotros mismos, y de forma ligera, luego nos ahorraremos más de un disgusto frente al espejo.
Ingredientes
- 150 grs de ricota bajas calorías
- 1 cucharada de polvo de hornear
- 4 manzanas verdes ralladas
- 1 cucharada de esencia de vainilla
- Cáscara rallada de tres naranjas
- Jugo de tres naranjas
- 6 cucharadas de leche en polvo descremada
- 3 yemas
- Edulcorante líquido a gusto
Elaboración
Lo primero que debemos hacer para elaborar este delicioso dulce es coger la ricota, ese producto lácteo parecido al requesón, y triturarlo y batirlo hasta que no quede en él ningún grumo. Si no es ricota puede servir cualquier queso blanco descremado.
Después, debemos mezclar la ricota con las cuatro manzanas ralladas, la cucharada de vainilla, el polvo de hornear, el jugo y la cáscara rallada de las naranjas, la leche en polvo, las yemas y el edulcorante líquido al gusto, dependiendo de lo dulce que lo queramos.
Una vez esté todo bien mezclado, debemos colocarlo en un recipiente de budin, que previamente haya sido untado con un poco de aceite. Lo metemos en el horno y lo dejamos hacerse durante 45 minutos a fuego moderado.
Por último, cuando veamos que está hecho debemos sacarlo, dejar que se enfríe todo el tiempo necesario y, después, sacarlo del molde.
Lo mejor es comerlo tras unas cuantas horas de refrigeración, así que cuando lo desmoldes llévalo directo a la nevera. Y ya sabes, date una alegría. Un dulce de vez en cuando no hace daño, ¡y menos si es light!
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