Foto de la web: consumer.es

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El marisco es uno de los alimentos que menos calorías y grasas aportan a nuestra alimentación, siempre y cuando, claro, no se le añadan salsas que serán las que nos hagan aumentar los kilos. Son muchos los endocrinos que a la hora de establecer regímenes para la pérdida de peso lo incluyen en ellas.

Hoy este alimento será el protagonista absoluto de nuestra receta y aunque la original cuenta con algunas cosas que la convierten en un plato “no Light”, nosotros le hemos hecho algunas variaciones para que puedas consumirla con total tranquilidad.

Ingredientes

Los ingredientes para esta receta son muy sencillos y no te resultará complicado encontrarlos en el mercado que tengas cerca de casa.

-Unas hojas de lechugas variadas.
-100 g de albaricoques.
-100 g de espinacas.
-1 diente de ajo.
-250 g langostinos cocidos.
-6 cucharadas de aceite de oliva.
-2 cucharadas de vinagre de Módena.
-Sal.

Elaboración

Para comenzar cogeremos los albaricoques los pelaremos, le quitaremos el hueso y los trocearemos en pedazos pequeñitos.

Después lavaremos las diferentes hojas de lechugas elegidas de forma intensa al igual que las hojas de espinacas. Las escurriremos todas y las colocaremos en los platos que dispondremos posteriormente en la mesa.

Cogeremos una sartén antiadherente para tostar las semillas de sésamo sin que se quemen, por lo que será necesario que prestemos mucha atención mientras las preparamos, el fuego tendrá que estar muy bajo.

Retiramos la sartén del fuego y mientras las semillas aún se encuentren calientes añadimos un par de cucharadas de aceite de oliva, perejil que habremos picado anteriormente y una pizca de sal.

Cogeremos los langostinos cocidos y una vez que los hayamos pelado los rebozamos levemente en la mezcla de sésamo y aceite.

Una vez listos los dispondremos sobre las hojas variadas de lechugas y añadiendo también los pedazos de albaricoques.

Tendremos que preparar también una vinagreta a base de aceite de oliva, vinagre de Módena y sal al gusto, con la que regaremos el plato.
Según el gusto de los comensales podremos añadirle el ajo troceado y pequeños pedazos de perejil, pero en realidad estos alimentos solo servirán para decorar el plato, por lo que si el ajo crudo no es del gusto de algunos de los que vayan a disfrutar de semejante delicatessen, resultan absolutamente prescindibles.

El plato está listo, así que ya solo queda disfrutar de el.

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