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Con un poco de imaginación y sobre todo con algo de habilidad podremos adaptar recetas y formas de elaboración para que estos tengan menos calorías y resulten mucho menos dañinos para nuestras digestiones.
Perder peso disfrutando de la comida es un proceso de aprendizaje cuyas consecuencias son favorables y los resultados rápidamente se pueden ver en el peso, que bajará notablemente.
Imaginación y buena predisposición
En primer lugar debemos olvidarnos de la sartén y os fritos, se pueden elaborar deliciosos platos haciendo uso del horno, ya que serán los propios jugos de las verduras y las carnes o pescados le darán ese sabor sin añadir calorías innecesarias.
Para desechar las grasas no solo es necesario hacer uso de la plancha o los alimentos hervidos, existen muchas más posibilidades que aportarán energías, vitaminas y nutrientes pero muy pocas calorías y grasas.
En España el uso de la harina y el pan rallado es muy habitual, si además lo freímos el resultado no es demasiado sano, por eso si no queremos abandonar ese placer tan crujiente podemos hacerlo de otra forma para evitar los excesos.
Olvidaremos al sartén y nos centraremos en el horno, cubriendo la carne o el pescado pintándolo con huevo batido o envolviéndolo con el rebozado. Así los platos quedarán igual de crujientes y además evitaremos el uso de los quesos para gratinar que tienen una gran cantidad de grasas.
Menos grasas más sabor
El microondas también puede ser un gran aliado, ya que al calentar o descongelar los alimentos en el, las moléculas de agua se propagan mediante conducción y acaba cociendo los alimentos, lo que hace que los nutrientes queden intactos pero no se añadan grasas innecesarias.
Otra modalidad es la del papillote que se trata de envolver en papel de aluminio o de estraza y se deja cocinar en el interior del horno a una temperatura media. El alimento se cuece en su propio jugo, reservando todo su sabor y aroma, sin necesidad de añadir grasas.
Las verduras que tienen sabores fuertes, como el brécol o la coliflor, y los pescados como salmón, el lenguado, la merluza, la trucha las carnes y el marisco pueden ser cocinadas sin problema a través de este método, lo que consigue que el sabor se mantenga inalterable y las grasas no sean motivo de preocupación.
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