
Foto de la web: conlasmanosenlagrasa.blogspot.com
¿Qué te parecería disfrutar de uno de los platos estrella de cualquier mesa? Y lo mejor de todo, preparado por ti, que eso siempre hace que las cosas sepan mejor, por el cariño y el esfuerzo que se ha puesto en elaborar la receta, la pasta.
Hoy te proponemos una variedad que no está demasiado vista, alejada de los típicos platos italianos que contienen tomate y diversos tipos de queso, en esta ocasión proponemos un plato de pasta con mejillones y azafrán.
Una receta sana y sencilla que no resultará pesada para estos calurosos días de verano que estamos sufriendo.
Ingredientes
Las materias primas ideales para “manufacturar” y para servirle con cariño a cuatro comensales son las siguientes:
- 1 kilo de mejillones
- 1 vaso de vino blanco
- 2 cebollas francesas
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de maicena
- 1 vaso de nata para cocinar
- hebras de azafrán
- 450 g de pasta (puedes elegir entre las múltiples variedades que ofrece este alimento: lacitos, espaguetis, macarrones etc.)
- 1/2 limón
- 1 yema de huevo
- perejil
- aceite de oliva
- mantequilla
- sal y pimienta
Elaboración
En primer lugar tendremos que lavar los mejillones en un recipiente con agua bien fría varias veces y dejarlos hasta que escurran bien. Debes limpiarlos bien y “depilarlos”, si es que tienen “pelillos”, y desechar los que se encuentren abiertos.
Cogeremos las cebollas francesas y las picaremos muy finas para que estén preparadas para el sofrito que prepararemos junto con el vino y los mejillones, una vez limpios, que colocaremos en una sartén con unas gotitas de aceite a fuego lento.
Con una tapadera cubriremos la sartén para ayudar a que se cuezan bien sin olvidar moverlos aproximadamente cada diez minutos hasta que los mejillones estén abiertos.
Cuando esté listos los separaremos de la concha y los apartaremos mientras seguimos preparando el resto de la receta.
Machacaremos los ajos y los doraremos en un recipiente al que le habremos añadido un poco de mantequilla mientras le añadimos la maizena con cuidado de que no queden grumos, añadiendo el caldo de los mejillones y la nata. Mientras iremos añadiendo el azafrán a la mezcla mientras lo salpimentamos y esperamos a que la mezcla quede un poco espesa.
Después echaremos el zumo de limón, la yema de huevo y los mejillones que habíamos preparado anteriormente.
Cuando todo esto esté listo pondremos a cocer la pasta y cuando ésta se encuentre “al dente” le añadiremos la salsa. Lo colocamos sobre un plato que sea grande y bonito o sobre una fuente, colocando el perejil por encima y ¡voilá! Nuestro plato estará listo para ser disfrutado.
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